¡El sexo es malo!

¡El sexo es malo!

12 abril, 2016
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Sí, es malísimo. ¿Lo dudabas? En nuestra cultura occidental europea el sexo es el peor enemigo de la humanidad, peor que la contaminación, las armas nucleares o el ansia consumista. Y si lo es (hipotetizo) es por ser uno de los pocos elementos en esta vida capaz de despertar las pasiones humanas, de canalizar grandes dosis de energía. Y no hay nada que le dé más miedo a una estructura dominante que un pueblo apasionado, lleno de energía. Nunca se sabe cuándo esa energía se va a convertir en descontento y revuelta social. Es mucho mejor tener a un pueblo controlado, dócil, adormecido como un perro pintado por Goya o una ama de casa hasta las cejas de antidepresivos.

Sea o no cierta esta fantaseosa teoría, el caso es que los medios de comunicación, sutil e incansablemente, no paran de enviarnos mensajes que reafirman la maldad del sexo. En las películas, por ejemplo. ¿No os habéis fijado nunca que las malvadas suelen ser esculturales y voluptuosas? Son lascivas, de pechos turgentes y, a ser posible, con ropas ajustadas que marquen sus muslos. Son devoradoras de hombres. Mientras que las heroínas suelen ser más virginales, son guapas pero esconden sus atributos de sexualidad. No hay más que ver las diferencias entre una “chica Bond” de los buenos o de los malos. Golden Eye por ejemplo.

Una mujer segura de si misma, prototipo de "chica mala Bond"

Al mismo tiempo, lxs malxs follan más, disfrutan del sexo. Mientras que lxs buenxs se enamoran, se entregan al amor verdadero. ¿Dónde queda el sexo verdadero? Matrix y Trinity, por muy enfundados en pvc que vayan, parecen no follar nunca; se aman platónicamente. En cambio, Merovingio es una insaciable máquina sexual. Pero no sólo eso, también el follar conlleva desgracias en el cine. El mismo Merovingio ve como su pareja Perséfone le desmonta sus planes por no saber contener su energía sexual. O en las películas de terror de tipo masacre, ¿quién va a morir antes? La parejita que se aparta del grupo para ir a enrollarse por ahí (sobretodo si están en un campamento abandonado o en un Cadillac en la cima de una colina). ¡Eso os pasa por calentorrxs insaciables! Antes el primero en morir era el negro, pero eso ya no es políticamente correcto. En El escándalo Larry Flint, el actor Woody Harrelson se encarga de recordárnoslo: en América el sexo no es políticamente correcto, la violencia sí.

Son todos ellos mensajes sutiles, pero que van calando en la psique de las nuevas generaciones para recordárselo: el sexo es malo; si te gusta el sexo eres mala persona y vas a pagar las consecuencias. Y nosotrxs, los padres y madres contribuimos al, rápidamente, cambiar de canal cuando aparece una escena de sexo. Al lanzar frases del tipo: no me extraña, ¿no has visto cómo iba vestida?

¿Realmente crees que el sexo es tan malo? En caso contrario, trata al sexo como te gustaría que te tratasen a ti.


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